Presoterapia y drenaje linfático: en qué se parecen y en qué no
Las dos ayudan con la retención de líquidos y las piernas cansadas, pero no son lo mismo ni sirven para lo mismo. Te explicamos cuál pedir.
Qué es cada cosa
La presoterapia se hace con unas botas conectadas a un aparato que va inflando cámaras de aire por tramos, de los pies hacia arriba. El movimiento es siempre el mismo y la presión es regular.
El drenaje linfático manual lo hacemos con las manos, con maniobras suaves y lentas que siguen el recorrido del sistema linfático. Se adapta a cada persona sobre la marcha.
Para qué va bien cada una
- Presoterapia: sensación de piernas pesadas al final del día, retención de líquidos, gente que pasa muchas horas de pie o sentada.
- Drenaje manual: hinchazón localizada, recuperación después de un tratamiento, pieles y zonas que necesitan un trabajo más fino.
Se pueden combinar
Es muy habitual empezar la sesión con drenaje manual y terminar con presoterapia. También funcionan bien alternándolas por semanas.
Cuándo no
No conviene con infección activa, trombosis o problemas de corazón o riñón sin control médico. Si estás embarazada o en tratamiento por algo, dínoslo antes: adaptamos o esperamos.
Cada cuánto
Para notar cambio suelen hacer falta varias sesiones seguidas —una o dos por semana— y luego un mantenimiento más espaciado. Una sesión suelta sienta muy bien, pero no sostiene el resultado.
Esto es información general. Cada piel es distinta: en la primera visita miramos la tuya y te decimos qué te conviene.

